Migración venezolana a Colombia, sus consecuencias y sus ventajas.

Migración venezolana a Colombia, sus consecuencias y sus ventajas.

Con una frontera terrestre que se extiende por más de dos mil kilómetros, la relación bilateral entre Colombia y Venezuela ha encontrado en esta línea divisoria uno de sus puntos más críticos. Durante los últimos años, la frontera ha sido el epicentro de la migración venezolana a Colombia.

A continuación, se explicarán de manera breve cuáles son las consecuencias y ventajas de este fenómeno. Pero antes, vale la pena hacer un repaso por el contexto histórico ante el cual se encuentra el éxodo venezolano hacia su vecina Colombia.

De Venezuela a Colombia: un viaje de historia y contexto.

En primer lugar, se tiene que considerar que antes de surgir como Estados independientes, Colombia y Venezuela fueron parte del mismo proceso histórico que llevo a la colonización de los territorios americanos por parte de la corona española.

En segundo lugar, además del pasado colonial, la lucha por la independencia los encontró compartiendo un mismo ideario bajo el liderazgo del libertador Simón Bolívar. Es importante señalar que durante una década (1821-1831) los territorios actuales fueron parte de la Gran Colombia. La relevancia de esta anotación consiste en que los intercambios sociales, culturales y económicos en lo que ahora es una línea fronteriza entre dos países soberanos cuentan con antecedentes profundos.

Acerca del contexto más reciente, desde finales del siglo XX la frontera binacional ha sido escenario de tensiones y conflictos de carácter diplomático y armado. En este sentido, para comprender de manera integral la migración en la región es fundamental tomar en cuenta el largo y complicado conflicto armado que ha tenido como protagonistas a las guerrillas colombianas, los grupos paramilitares y los ejércitos de ambos países.

Es por ello que la migración venezolana a Colombia en la actualidad no solo responde a factores de naturaleza política y económica. De ahí que se encuentra potenciada por el conflicto armado que con muchas dificultades se ha intentado atenuar y resolver.

No obstante, el ambiente político y económico en Venezuela puede ser considerado como el principal detonante de la aceleración de los flujos migratorios. Desde el fallecimiento de Hugo Chávez en 2013, el país entró en una crisis. La cual estuvo protagonizada por el cerco económico, resultado de sanciones internacionales y la caída de los precios del petróleo, una inflación de proporciones significativas y una crisis política que tuvo su cúspide con el autonombramiento de Juan Guaidó como “presidente”.

Consecuencias.

La consecuencia más visible de la migración venezolana a Colombia tiene que ver con su carácter cuantitativo. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia (DANE) identifica dos periodos migratorios. La primera oleada ocurrida entre 1998 y 2015 integró un volumen relativamente pequeño de personas, mientras que la que comenzó precisamente en 2015 se caracterizó por ser masivo.

Al respecto, el éxodo venezolano ha encontrado en Colombia su principal punto de destino. Si bien muchas de estas personas llegan con la intención de establecerse de forma estable, muchas otras siguen su camino con dirección a otros rumbos. Haciendo de su paso por territorio colombiano una etapa de tránsito, lo que agrega una dimensión más de complejidad al fenómeno.

Además, el DANE proporciona una diferencia en cuanto al perfil demográfico de cada uno de los periodos. El inicial comprendió personas de perfil empresarial y profesional con residencia temporal. La oleada masiva, por otra parte, se caracteriza por comprender a población con menores ventajas económicas, así como menor nivel educativo. Es decir, actualmente la migración venezolana a Colombia es un fenómeno estrictamente delimitado a las clases populares.

Según los datos arrojados por la Gran Encuesta Integrada de Hogares 2021 realizada en Colombia, 2,82 millones de personas nacidas en Venezuela se encuentran residiendo en suelo colombiano. Asimismo, el DANE reconoce que el proceso migratorio tiene como puntos de salida y destino centros urbanos. Específicamente, el 87.7% de los migrantes venezolanos se ha establecido en ciudades.

Consecuencias económicas.

Desde otra perspectiva, el fenómeno migratorio puede verse a partir de su impacto en la economía. En 2018, el entonces canciller, Carlos Holmes Trujillo, declaró que el costo de la atención a los migrantes podría llegar a los 26 billones de pesos colombianos. Bajo esa lógica, Holmes Trujillo añadió que dicho gasto representaría un reajuste presupuestal del 10.5% durante los años subsecuentes.

Por lo que se refiere a la intervención de organismos internacionales, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) inició el Plan de Respuesta Humanitaria de Venezuela. Este plan incrementa las labores de asistencia y protección. Estas operaciones son estratégicas para disminuir los riesgos de migrantes más vulnerables.

Lo anterior, se puede explicar a partir del cierre de fronteras que decretó el gobierno venezolano en febrero de 2019, el cual podría motivar a los migrantes a transitar por rumbos más peligrosos.

Volviendo al financiamiento, el ACNUR anunció a finales del 2021 que el plan de ayuda a migrantes y refugiados venezolanos, así como a las comunidades de acogida, tendría que ascender a los 1.790 millones de dólares.

Ventajas.

Como suele suceder en las migraciones contemporáneas, una parte importante de la gente que sale de su país de origen lo hace para encontrar trabajo en otro país. El caso de la migración venezolana a Colombia no es la excepción. En este sentido, el aumento en la fuerza de trabajo puede traducirse en un beneficio, principalmente para la economía colombiana.

Según el Fondo Monetario Internacional, la mano de obra venezolana aportaría en un par de años un incremento del 0.1% del PIB. Asimismo, es posible que se presente una derrama hacia Venezuela por motivo de remesas.

Finalmente, la llegada de Petro y Francia Márquez parece que podría aliviar las tensiones acumuladas con el gobierno venezolano. Mientras tanto, el anuncio recientemente realizado sobre la apertura comercial de la frontera se puede interpretar como una buena señal que augure tiempos mejores para la población migrante.