Necoclí Colombia, la ruta de navegación hacia Panamá y el Sueño Americano.

Necoclí Colombia, la ruta de navegación hacia Panamá y el Sueño Americano.

Necoclí Colombia se ha convertido en un punto altamente demandado por la migración internacional. Esta población costera es un punto intermedio para los migrantes que se aventuran a cruzar el Darién. Sin embargo, antes de adentrarse en la profundidad de la selva, muchos de ellos comienzan su odisea por la vía marítima.

A continuación, se presenta una breve guía sobre la ubicación de Necoclí, las rutas de navegación hacia Panamá, así como algunas cifras que permiten visualizar el panorama migratorio en la región.

¿Dónde se encuentra Necoclí Colombia?

Necoclí es uno de los municipios de la región de Urabá, dentro del departamento de Antioquía, en la parte noroccidental de Colombia. Específicamente, se puede encontrar en el extremo nororiental del Golfo de Urabá.

Al sur delimita con el municipio de Turbo y al norte con el mar Caribe. Se trata de una localidad de, 1361 kilómetros cuadrados en la que habitan 70,824 personas, según reportó el censo del 2018. Más de la mitad de la población necoclicense vive en zonas rurales.

Se trata de una zona con una gran presencia de población indígena y afrodescendiente.

Respecto a la distancia entre Necoclí y los grandes centros urbanos de Colombia, existe un tramo de 382 kilómetros que le separan de Medellín y poco más de 800 con Bogotá.

La ruta de navegación hacia Panamá.

Necoclí Colombia se ha visto acostumbrada a ser el punto de salida de los migrantes. Al ver que la ruta terrestre por en medio de la selva del Darién es sumamente difícil, los migrantes han optado por comenzar su viaje cruzando el Golfo de Urabá.

Como ya se anotó, no es un lugar que se pueda decir grande. Al contrario, es una comunidad mayoritariamente rural. El otro sector económico presente en Necoclí es el turismo.

La capacidad de la localidad se ve rebasada por la gran cantidad de migrantes que llegan necesitados de alojamiento y otros servicios. Necoclí se ha convertido en los últimos años en una pequeña comunidad multicultural, en el sitio de paso de haitianos, venezolanos, senegaleses, ghaneses, ecuatorianos, entre otras ciudadanías.

Una escena que se ha vuelto habitual encontrar en Necoclí es el cuello de botella que se hace en los dos muelles del municipio.

En 2021, se vivió uno de los puntos más álgidos de la crisis migratoria. Según algunos cálculos, a diario llegaban mil migrantes. En ese entonces, solo se contaba con un muelle. De este, durante cada día salía una docena de embarcaciones que, en promedio, podrían llegar a transportar 66 personas cada una.

Asimismo, estas lanchas, originalmente pensadas para ofrecer servicios turísticos, cuentan a veces con largas listas de espera que pueden demorar varias semanas. Además, está la cuestión de los costos. Uno de estos viajes puede costar aproximadamente 20 dólares por persona, gasto que se tiene que sumar a los de alojamiento y alimentación.

Al respecto, el gobierno colombiano comenzó a construir un segundo muelle para agilizar el paso de los migrantes.

La ruta que comienza en los muelles de Necoclí y tiene por destino el pueblo fronterizo de Capurganá tiene una distancia de 66 kilómetros y dura unas dos horas. Una vez cerca de la frontera, se puede volver a tomar un bote hasta Carreto, ya en territorio panameño. A partir de ese momento, se vuelve inevitable el viaje por dentro de la selva con dirección a Canáan Membrillo.

A todos los retos y dificultades ya mencionadas, se le tiene que añadir que la región del Darién cuenta con una fuerte presencia de organizaciones criminales que suelen abusar de los migrantes. Ya sea cobrando cuotas, extorsionando, secuestrando o utilizándolos como mulas, las actividades del crimen organizado son frecuentes en la zona.

Algunas cifras.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) realiza constantemente mediciones sobre el perfil migratorio de quienes llegan a las estaciones de recepción instaladas en el Darién.

En el monitoreo que se llevó a cabo de marzo a julio del presente año encontraron que el 87.46% de los migrantes encuestados tenían como destino final Estados Unidos. Asimismo, el 70% menciono que la razón de su viaje era la búsqueda de trabajo o de sustento, huir de la violencia o de la persecución dirigida.

Por otro lado, 37.69% de los migrantes dijo viajar con su familia. Estos datos sobre destino y acompañamiento muestran como se ha ido transformando el fenómeno migratorio. Ya no se trata de un asunto que involucraba principalmente a hombres adultos en edad de trabajar. Ahora, son padres, madres, hijos e hijas quienes en conjunto se desprenden de sus lazos sociales y se despiden de sus países de origen para buscar el sueño americano.